De este modo, surgieron las cárceles radiales en las que se buscaba el aislamiento y vigilancia continua para provocar un cambio de conducta.
Si bien, las cárceles modernas son establecimientos que se rigen por un modelo de funcionamiento burocrático racional.
Así, con el Estado de Bienestar se plantea la responsabilidad de buscar la reinserción social de los internos, que hizo desarrollar el “Tratamiento penitenciario” contemplando actividades educativas, culturales, laborales, deportivas, formativas y terapéuticas.
No obstante, se contempla que ese objetivo de reinserción es muy difícil, puesto que el contexto en el que se aplica es contraproducente.
Los reclusos se encuentran por tanto en una situación de exclusión, a lo que puede añadírsele la ubicación de las cárceles, generalmente en la periferia de las ciudades, por lo que se mantiene ese objetivo de aislamiento que surge con las primeras prisiones.
El perfil de internos es muy variable hasta el punto de poder generarse desigualdades sociales, incluso dentro de esta institución, en la medida que muchos autores la consideran como “una sociedad en pequeño”.
Las condiciones de las que pueden beneficiarse personas de diferente clase social dentro de las cárceles, son muy dispares. Asimismo, las posibilidades de salir de ellas son mayores para aquellos con recursos económicos suficientes, como para poder costearse un buen abogado que le de la vuelta a la legislación para mostrar su inocencia.
Tal y como está ocurriendo con Strauss Kahn en la actualidad.
Si bien, el abogado de oficio que se pone a disposición de cualquier persona, no tiene a penas conocimiento de la misma ni de su caso como para poder llegar a defenderlo de la misma forma.
Por otro lado, se habló de la masificación que suele caracterizar el estado de las cárceles, lo que impide una intervención individual en búsqueda de la reinserción planteada.
En consonancia con este tema, he de destacar un artículo encontrado que plantea la necesidad de reducir el número de presos por cárcel. (http://www.europapress.es/internacional/noticia-california-tednra-reducir-40000-presos-carceles-20110523181643.html)
Refleja que la limitación de la población carcelaria es necesaria para poner remedio a la violación de los derechos constitucionales de los presos.
Si bien, lo que se plantea es una disminución de 40.000, que a pesar de una importante reducción, sigue sin ser la adecuada, pues actualmente está en unos 145.000, cuando debería ser de 80.000.
Esta es una realidad que está presente casi a nivel general, tal y como se refleja desde la página “Hoy.es” (http://www.hoy.es/20071205/local/funcionarios-prisiones-caceres-badajoz-200712051713.html).
Aquí se describe la situación en la que se encuentra Extremadura, donde los funcionarios protestan por la masificación de las cárceles en las que trabajan, argumentando que la proliferación de talleres y cursos formativos en los centros requieren personal, lo que provoca, según comentó, que haya módulos de la cárcel con cientos de presos que estén atendidos por uno, dos o tres funcionarios únicamente.
Todo lo expuesto hace hincapié en la dificultad de trabajar con reclusos y de conseguir el objetivo de la reinserción social.
En relación a este, la EOEF (European Offender Employment Forum) tras un estudio realizado, refleja que las posibilidades de reincidir son siete veces mayor en aquellos expresidiarios que no encuentran trabajo.
Por ello, es importante resaltar la labor del Centro de Iniciativas para la Reinserción (CIRE), que es una empresa pública adscrita al Departament de Justícia que tiene como objetivo fundamental la reinserción sociolaboral de las personas privadas de libertad.
Si bien, además de esa reinserción laboral, es necesario el desarrollo de lo que conocemos como “prevención terciaria”, que hace referencia a la reeducación de los presos.
Francesc Blanco es educador social del Centro Penitenciario de Tarragona y argumenta: “Tenemos diferentes programas como los de desintoxicación o los de violencia. El porcentaje de personas que consiguen deshacerse de ello ronda el 70%, lo que considero que está bastante bien, aunque aún es muy mejorable”.
Con esto último he querido reflejar que aunque se trata de una tarea muy difícil y poco desarrollado es importante tener presente que es posible, tal y como nos muestra este educador.
En nuestras manos está hacer uso de las “buenas prácticas”, para poder extrapolar los buenos resultados de diferentes comunidades y países.
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