"Quedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido, equivale a mantenerse con vida pero no vivir". (Anónimo)
El valor de la exposición de esta temática estaría tanto en la dinámica del comienzo, como en la gran cantidad de datos importantes y de interés que se nos han presentado.
Es muy importante la visión que se nos ofreció de la repercusión que puede tener para los niños el presenciar un acto de maltrato. Ante esta problemática, debe darse una atención a todas las personas que se encuentran implicadas, ya sea del modo que sea.
Los niños son víctimas que crecen creyendo que la violencia es una pauta de relación normal entre adultos (“Save the Children, ONG”)
Al estar en fase de crecimiento y desarrollo madurativo, conforman su personalidad en función de la violencia y la toman como modelo, interiorizando los roles de maltratador o maltratada. Manifiestan conductas externas: agresivas, antisociales, desafiantes... e internalizadas: inhibición, miedo, baja autoestima, ansiedad, depresión, síntomas somáticos... (“Asensi Pérez, L.F, 2007”)
Esto último nos lo hicieron llegar las compañeras a través del vídeo “Papás y Mamás”, donde se refleja la reproducción de comportamientos naturalizados por los niños, incorporándolos en sus juegos.
Dada la vulnerabilidad de la etapa evolutiva de la infancia, todo aquello que les rodea, va a influir de forma importante en su desarrollo. Así, junto a lo destacado con anterioridad, también es considerable contemplar la influencia que puede tener el contenido de los dibujos que dejamos ver a los niños. Por tanto, no es lo mismo la imagen que se transmite de la mujer en Blancanieves, que la que se refleja desde Mulán.
Cuando hablamos de violencia de género, no estamos haciendo referencia a violencia doméstica o a violencia familiar. Son concepciones diferentes que se vinculan a situaciones distintas.
A hablar de esta temática en concreto, hablamos de una realidad basada en al convicción de que una de las partes se considera como propiedad de la otra.
Queda contemplada en la Ley 13/2007, sin embargo, únicamente refleja la violencia del hombre sobre la mujer.
Por tanto, cuando la mujer maltrata a un hombre, se considera como violencia doméstica.
Nos hablaron de diferentes tipos de violencia de género, cabiendo destacar aspectos de los siguientes:
- Abuso físico. Este no solo hace referencia a golpes, sino que incluye la privación de satisfacción de necesidades.
- Abuso ambiental. Supone no dejar que la otra parte estudie, trabaje, que tenga grupo de amigos, o incluso, romper objetos personales. Todos estos hechos, impiden que la víctima evolucione como persona.
Otra cosa que me pareció muy interesante de la presentación, fue el planteamiento de la pregunta: ¿Por qué se aguanta la violencia de género?
En una situación de maltrato suelen darse una sucesión de fase que se desarrollan de forma cíclica. Estas son:
- Tensión controlada: se empieza a ver cambios en el comportamiento de la otra parte, pero no se ve como algo importante.
- Pérdida de control: cuando esos cambios y la visualización de los mismos aumentan, se produce la violencia.
- “Luna de miel”: el agresor pide perdón, como medida para estabilizar la situación. Así, piensa que si lo promete, puede llegar a ser rea y este ciclo no deja de repetirse.
Junto con la Ley 13/2007, se encuentra el Plan Estratégico para la igualdad de mujeres y hombres en Andalucía 2010-2013.
Sobre este último, me parece importante resaltar la puntualización que se realizó en clase sobre uno de los principios del mismo, como es el de empoderamiento de mujeres. En relación a este se formuló una crítica, pues ese principio toma como base que las mujeres no tienen poder alguno, y por ello se debe de empoderarlas. Y del mismo modo, genera desigualdad, pues al utilizar el superlativo se está dejando de ver que una de las partes tiene que tener más poder que la otra.
Por todo lo comentado hasta ahora, el colectivo de violencia de género es objeto de intervención desde un enfoque transversal, en la medida que se aborde la problemática desde todos los ámbitos que puedan tener vinculación alguna (sanidad, educación, servicios sociales, policía, etc.)
Y además, se debe de intervenir no sólo con la víctima central, sino también con los niños, en el caso de que los hubiera, y con el agresor.
De esta manera la intervención deberá contemplar: asistencia psico-social, asistencia jurídica, atención a los hijos/as, promoción de la seguridad, atención sanitaria y todo aquello que sea necesario para poder dar respuesta a las necesidades derivadas de esta situación.
Me gustaría hacer referencia a la importancia del apoyo institucional para reducir la violencia de género.
El trato que una víctima de violencia de género recibe al llegar a una institución, puede determinar la relación posterior. De esta manera, si las expectativas que le llevan a acudir a una institución, más tarde no se cumplen en la relación directa con la misma, puede llevar a un regreso al entorno inseguro del que vino huyendo.
Y para terminar, resaltaría el valor del eslogan al que se acogen desde la Fundación Ana Bella, al contemplar a las personas que han sufrido violencia de género, más que como víctimas, como supervivientes. Aunque no todas ellas puedan ser consid
eradas como tal.
- Pérdida de control: cuando esos cambios y la visualización de los mismos aumentan, se produce la violencia.
- “Luna de miel”: el agresor pide perdón, como medida para estabilizar la situación. Así, piensa que si lo promete, puede llegar a ser rea y este ciclo no deja de repetirse.
Junto con la Ley 13/2007, se encuentra el Plan Estratégico para la igualdad de mujeres y hombres en Andalucía 2010-2013.
Sobre este último, me parece importante resaltar la puntualización que se realizó en clase sobre uno de los principios del mismo, como es el de empoderamiento de mujeres. En relación a este se formuló una crítica, pues ese principio toma como base que las mujeres no tienen poder alguno, y por ello se debe de empoderarlas. Y del mismo modo, genera desigualdad, pues al utilizar el superlativo se está dejando de ver que una de las partes tiene que tener más poder que la otra.
Por todo lo comentado hasta ahora, el colectivo de violencia de género es objeto de intervención desde un enfoque transversal, en la medida que se aborde la problemática desde todos los ámbitos que puedan tener vinculación alguna (sanidad, educación, servicios sociales, policía, etc.)
Y además, se debe de intervenir no sólo con la víctima central, sino también con los niños, en el caso de que los hubiera, y con el agresor.
De esta manera la intervención deberá contemplar: asistencia psico-social, asistencia jurídica, atención a los hijos/as, promoción de la seguridad, atención sanitaria y todo aquello que sea necesario para poder dar respuesta a las necesidades derivadas de esta situación.
Me gustaría hacer referencia a la importancia del apoyo institucional para reducir la violencia de género.
El trato que una víctima de violencia de género recibe al llegar a una institución, puede determinar la relación posterior. De esta manera, si las expectativas que le llevan a acudir a una institución, más tarde no se cumplen en la relación directa con la misma, puede llevar a un regreso al entorno inseguro del que vino huyendo.
Y para terminar, resaltaría el valor del eslogan al que se acogen desde la Fundación Ana Bella, al contemplar a las personas que han sufrido violencia de género, más que como víctimas, como supervivientes. Aunque no todas ellas puedan ser consid
eradas como tal. 
Muy bien expresada y estructurada esta entrada
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