En esta clase, son muchas las cosas que he aprendido y lo que más resaltaría es la originalidad en algunos de los contenidos expuestos, tal como la co-dependencia, la profundización en adicciones a determinadas actividades, la mitomanía, el consumo responsable y otra serie de aspectos que a continuación desarrollaré.
Cuando pensamos en adicciones, solemos centrarnos en el tabaquismo, el alcoholismo o en la drogodependencia a sustancias específicas y conocidas. No obstante, esta sesión me ha servido para ampliar mi conocimiento en relación a esta temática de la que tanto escuchamos hablar, pero de la que sólo conocemos parcialmente.
En primer lugar, me gustaría señalar la Co-dependencia.
Hilda Beatriz Salmerón García (http://www.psicoterapiaintegral.com/articulo/codepen.htm), rescata una manera de entenderla como “una manera de satisfacer las necesidades que no satisface necesidades”, pues supone la pérdida total de la autonomía que impide hacernos valer por nosotros mismos y que genera por tanto, la aparición de nuevas necesidades.
Esta misma autora, nos plantea que generalmente el perfil de las personas que presentan esta adicción, se encuentra caracterizado por: baja autoestima, represión, obsesión, control, negación, dependencia, comunicación débil, límites débiles, falta de confianza e ira.
Estas características hacen ver las dificultades que pueden plantearse a la hora de establecer relaciones interpersonales, y que ponen de relieve la necesidad de intervención con este y otros tipos de adicciones.
Al ser objeto de intervención, desde el ámbito de la educación sería importante trabajar la enseñanza de habilidades sociales que permitan a las personas adquirir una serie de destrezas con el fin de posibilitar el desarrollo personal y social de las mismas.
Si bien, en el caso de la co-dependencia se debe de tener precaución con los programas de apoyo, pues el profesional puede ser visto por la persona, con un problema de este tipo, como un sustitutivo de su situación de dependencia anterior y provocar con ello, una continuidad del problema.
Otra de las adicciones que me ha suscitado el interés ha sido la de la mitomanía, que tiene consecuencias en las diferentes esferas de la vida de la persona. En relación a esto, Elena B. en un blog especializado en psicología y relaciones sociales (http://depsicologia.com/mitomania/), destaca los efectos que puede llegar a provocar esta adicción:
Cuando pensamos en adicciones, solemos centrarnos en el tabaquismo, el alcoholismo o en la drogodependencia a sustancias específicas y conocidas. No obstante, esta sesión me ha servido para ampliar mi conocimiento en relación a esta temática de la que tanto escuchamos hablar, pero de la que sólo conocemos parcialmente.
En primer lugar, me gustaría señalar la Co-dependencia.
Hilda Beatriz Salmerón García (http://www.psicoterapiaintegral.com/articulo/codepen.htm), rescata una manera de entenderla como “una manera de satisfacer las necesidades que no satisface necesidades”, pues supone la pérdida total de la autonomía que impide hacernos valer por nosotros mismos y que genera por tanto, la aparición de nuevas necesidades.
Esta misma autora, nos plantea que generalmente el perfil de las personas que presentan esta adicción, se encuentra caracterizado por: baja autoestima, represión, obsesión, control, negación, dependencia, comunicación débil, límites débiles, falta de confianza e ira.
Estas características hacen ver las dificultades que pueden plantearse a la hora de establecer relaciones interpersonales, y que ponen de relieve la necesidad de intervención con este y otros tipos de adicciones.
Al ser objeto de intervención, desde el ámbito de la educación sería importante trabajar la enseñanza de habilidades sociales que permitan a las personas adquirir una serie de destrezas con el fin de posibilitar el desarrollo personal y social de las mismas.
Si bien, en el caso de la co-dependencia se debe de tener precaución con los programas de apoyo, pues el profesional puede ser visto por la persona, con un problema de este tipo, como un sustitutivo de su situación de dependencia anterior y provocar con ello, una continuidad del problema.
Otra de las adicciones que me ha suscitado el interés ha sido la de la mitomanía, que tiene consecuencias en las diferentes esferas de la vida de la persona. En relación a esto, Elena B. en un blog especializado en psicología y relaciones sociales (http://depsicologia.com/mitomania/), destaca los efectos que puede llegar a provocar esta adicción:
1. En el plano social, el mitómano comienza a perder credibilidad y se lo categoriza como el “cuenta cuentos”
2. A nivel familiar, es visto como una persona poco confiable
3. Desde el punto de vista de las amistades, éstas tienden a alejarse o bien la persona termina apartada del grupo.
Podríamos decir a nivel general, que cualquier adicción altera nuestra realidad en todas sus esferas, aunque varía en función del caso en concreto.
El hecho de depender de algo, ya sea del tabaco, del trabajo, de la cocaína, etc., hace disminuir nuestra autonomía y libertad de actuación, por lo que ponemos en peligro la relación con los diferentes escenarios en los que participamos (familia, trabajo, grupo de amigos, etc.). Desembocando con ello, en situaciones de desadaptación social.
Por ello, es esencial la labor preventiva para evitar que se lleguen a desarrollar adicciones, que puede incluir tanto acciones informativas y de hábitos saludables, como las destacadas anteriormente sobre el desarrollo de ciertas habilidades sociales.
En torno al inicio de campañas preventivas se abrió un debate, que llevó a considerar que debía ser desde edades muy reducidas (desde el jardín de infancia) donde se debería de dar comienzo a las mismas. En ellas, se les debería transmitir a los niños desde muy pequeños, los que es bueno y saludable para ellos y lo que no.
Rafael Merino y Gloria de la Fuente (2007), resaltan cómo desde hace unos años se ha producido un crecimiento de programas de rehabilitación y de prevención del consumo con respuestas del tipo:
- Programas Libres de Drogas: rechazo total a las drogas. Estos han tenido escaso éxito.
- “Programas de Reducción de daños” (ya existentes con anterioridad): reducir los daños o problemas que puedan sufrir los consumidores, su entorno más directo y la sociedad en general. Estos programas han tenido un mayor crecimiento que los anteriores.
Además de estos, en la sesión se destacó los programas de Consumo Responsable, cuya promoción está muy en auge en la actualidad. Y dentro de los mismos, algunas de las acciones que emprenden son: análisis de sustancias, información, etc.
De forma paralela, se planteó la validez o no de este tipo de programas, y en mi opinión creo que al estar en un momento donde el valor de la libertad es el imperante, se llega a pensar que todo lo que los demás hagan es lícito, puesto que tienen plena libertad para decidir.
No obstante, hemos de ser conscientes que hay hechos que no tienen un fin fructífero, como por ejemplo la tenencia de adicciones. Ante esto, con un consumo responsable se está fomentando y dando auge al principio de libertad, sin reparar en que el consumo de sustancias que desembocan en la dependencia, no es algo que se deba controlar a través de un consumo responsable, sino a desaparecer, por las consecuencias negativas que en la persona puede llegar a acarrear.
Con ello, no estoy descatalogando en su totalidad a las campañas de consumo responsable, sino poniendo en paréntesis su plena validez.
Para concluir, decir que esta sesión me ha llevado a reflexionar sobre muchos aspectos que han enriquecido mi conocimiento en torno a la temática de las adicciones.
2. A nivel familiar, es visto como una persona poco confiable
3. Desde el punto de vista de las amistades, éstas tienden a alejarse o bien la persona termina apartada del grupo.
Podríamos decir a nivel general, que cualquier adicción altera nuestra realidad en todas sus esferas, aunque varía en función del caso en concreto.
El hecho de depender de algo, ya sea del tabaco, del trabajo, de la cocaína, etc., hace disminuir nuestra autonomía y libertad de actuación, por lo que ponemos en peligro la relación con los diferentes escenarios en los que participamos (familia, trabajo, grupo de amigos, etc.). Desembocando con ello, en situaciones de desadaptación social.
Por ello, es esencial la labor preventiva para evitar que se lleguen a desarrollar adicciones, que puede incluir tanto acciones informativas y de hábitos saludables, como las destacadas anteriormente sobre el desarrollo de ciertas habilidades sociales.
En torno al inicio de campañas preventivas se abrió un debate, que llevó a considerar que debía ser desde edades muy reducidas (desde el jardín de infancia) donde se debería de dar comienzo a las mismas. En ellas, se les debería transmitir a los niños desde muy pequeños, los que es bueno y saludable para ellos y lo que no.
Rafael Merino y Gloria de la Fuente (2007), resaltan cómo desde hace unos años se ha producido un crecimiento de programas de rehabilitación y de prevención del consumo con respuestas del tipo:
- Programas Libres de Drogas: rechazo total a las drogas. Estos han tenido escaso éxito.
- “Programas de Reducción de daños” (ya existentes con anterioridad): reducir los daños o problemas que puedan sufrir los consumidores, su entorno más directo y la sociedad en general. Estos programas han tenido un mayor crecimiento que los anteriores.
Además de estos, en la sesión se destacó los programas de Consumo Responsable, cuya promoción está muy en auge en la actualidad. Y dentro de los mismos, algunas de las acciones que emprenden son: análisis de sustancias, información, etc.
De forma paralela, se planteó la validez o no de este tipo de programas, y en mi opinión creo que al estar en un momento donde el valor de la libertad es el imperante, se llega a pensar que todo lo que los demás hagan es lícito, puesto que tienen plena libertad para decidir.
No obstante, hemos de ser conscientes que hay hechos que no tienen un fin fructífero, como por ejemplo la tenencia de adicciones. Ante esto, con un consumo responsable se está fomentando y dando auge al principio de libertad, sin reparar en que el consumo de sustancias que desembocan en la dependencia, no es algo que se deba controlar a través de un consumo responsable, sino a desaparecer, por las consecuencias negativas que en la persona puede llegar a acarrear.
Con ello, no estoy descatalogando en su totalidad a las campañas de consumo responsable, sino poniendo en paréntesis su plena validez.
Para concluir, decir que esta sesión me ha llevado a reflexionar sobre muchos aspectos que han enriquecido mi conocimiento en torno a la temática de las adicciones.
Muy bien Jessica. Tanto esta entrada como la siguiente están bien construidas, son originales en la exposición de los temas.
ResponderEliminarEstás trabajando muy bien