- Indigentes: aquellos que no tienen ningún tipo de recurso.
- Vagabundos: aquellos que no tienen rumbo fijo.

- Mendigos: aquellos que piden dinero a cambio de nada. Sólo en torno a un 10 o 15%.
- Sin techo: únicamente hace referencia a aquellos que duermen en la intemperie.
Si bien, las personas sin hogar se refiere a un hecho más complejo donde la congruencia de factores bio-psico-sociales llevan a estas personas a vivir en la calle.
Es conveniente tener presente el término 'sin hogar', pues pone énfasis en el aspecto vivencial, familiar, cultural y asistencial. Por tanto, nos referimos a personas que han perdido más que un espacio para vivir y se encuentran además sin relaciones afectivas y sin recursos.
Asimismo, la variabilidad de hechos que pueden presentar estas personas es diversa y ha variado de la concepción tradicional a la situación actual.
Una vez se ven inmersos en esta situación, el proceso que viven será diferente dependiendo de la persona y de la atención que reciba y podrá ser:
- Incipiente: durante menos de seis meses. Presenta escasez de recursos y esporádicamente utiliza servicios de acogida.
- Habitual: permanece en la calle durante más de seis meses. Mayor utilidad de recursos y dificultad para salir de su situación.
- Crónico: son muchísimos años los que lleva viviendo en la calle. No utiliza recursos y se plantea como imposible el salir de la situación en la que se encuentra.
Se considera que este colectivo presenta el grado más superlativo de exclusión, lo cual pudimos observar con la dinámica de la jenga propuesta. Esta ha sido muy ilustrativa por dos factores:
- Refleja cómo la coexistencia de diferentes factores de desadaptación social pueden llevar a la exclusión social de la persona.
- No se sabe cuántas situaciones traumáticas deben de confluir para que la persona llegue a una situación límite.
Vemos por tanto que la ruptura de lazos familiares, laborales y sociales puede llevar a una persona a vivir en las condiciones ya descritas.
Y para la atención a las problemáticas que presentan, en la mayoría de los casos son recursos asistenciales y carecen de profesionales cualificados.
La poca atención social que se le presta a este colectivo es manifestada en la opinión pública y como ejemplo de ello, podemos hacer referencia a un artículo que trata la ineficiencia de los servicios sociales ante este tema. (http://www.europapress.es/islas-canarias/noticia-indignados-tenerife-atienden-veintena-techo-ineficiencia-servicios-sociales-20110607113403.html)
Acorde a la realidad presente en Tenerife, se argumenta el olvido y la marginalización al que se somete a este colectivo por parte de los organismos públicos y sus mecanismos de atención social.
Por ello, los acampados en Tenerife “Los Indignados” exigen a los organismos públicos que actúen eficazmente para resolver esta penosa situación; que dejen de malgastar dinero público en campañas electorales y sueldos desorbitados y se invierta eficazmente en la atención a las personas que realmente lo necesitan.
Estas demandas que desde aquí se plantean atienden a una realidad presente en la mayor parte de nuestras comunidades autónomas.
El director del albergue San Martín de Porres y miembro de la Federación de Asociaciones de Centros para la Integración y Ayuda al Marginado(FACIAM), Antonio Rodríguez, afirman que es "imposible" llevar a cabo esta iniciativa por no haber recursos suficientes, entre otras razones.
En el albergue que dirige, argumenta que está colapsado y con lista de espera. Añadiendo además la importancia de la forma de trabajar con este colectivo.
Un centro que amplia su atención a una parcela educativa, contemplada por muy pocos recursos, es el “Centro Amigo”, que limita la recepción de personas sin hogar, a aquellas que se encuentran en una situación de exclusión muy grave.
Para el abordaje de ese ámbito educativo, existen dos tipos de educadores:
- Educadores de proceso: seguimiento de talleres y actividades de a vida diaria
- Educadores ocupacionales: trabajan en grupo
Estos últimos profesionales y las funciones que realizan, se enmarcan en el área grupal donde se enseñan habilidades sociales y destrezas comunicativas.
Por otro lado, podemos encontrar:
- Área emocional: expresión de sentimientos y tolerancia a la frustración
- Área cognitiva: se trabaja la memoria, la comprensión
- Área física: desarrollo de la psicomotricidad fina a través de talleres de manualidades y psicomotricidad gruesa a través de actividades adecuadas a cada persona.
A todo lo trabajado durante la semana, se añade la atención al ocio y tiempo libre en los fines de semana.
La propuesta de intervención socioeducativa que desde este centro se realiza con el colectivo de personas sin hogar, debería poder estar presente en los demás centros que hay a disposición de estas personas. Además debido a la escasez de los mismos, se hace necesaria la sensibilización y la concienciación sobre este problema social que cada vez está afectando a más personas, para que se adopten medidas activas en la atención al mismo.
Y para terminar me gustaría aportar un vídeo de una canción del grupo “Canteca de Macao” que habla un poco de la realidad de estas personas y de las difíciles circunstancias en las que se encuentran.
Además de gustarme me inspira reflexión y es por eso que la adjunto en esta entrada.
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