
En primer lugar me gustaría resaltar cómo la OMS habla de la mediación, enlazándolo con el concepto de “calidad de vida” y bienestar y la define como: “el proceso que permite a las personas y grupos sociales, participar activamente en el cuidado de su propia salud, de su propio bienestar y al mismo tiempo mejorarla”. He aquí su importancia para la educación social, ya sea en el ámbito educativo, familiar, etc.
La mediación es un método alternativo dirigido a la resolución de conflictos de una forma pacífica y buscando un consenso entre las partes, las cuales suelen acudir de forma voluntaria.
Bajo mi punto de vista, el mayor valor de esta técnica recae en el protagonismo de las partes, pues son ellas las que tienen la responsabilidad y el poder de ir siguiendo el proceso encaminado a la determinación de un acuerdo.
Con ello, el mediador únicamente debe guiar ese proceso y fomentar la participación, así como otra serie de habilidades sociales imprescindibles para posibilitar un buen desarrollo de la misma. Estas técnicas vienen a ser sobre todo la empatía, la escucha activa, etc.
Así, cuando las personas implicadas adquieren, de algún modo, estas habilidades, se posibilita que en futuros posibles conflictos, sean ellos los que sin recurrir a una tercer parte, puedan resolver el conflicto.
De este modo, la Mediación al fortalecer la habilidad para afrontar los problemas cotidianos y aumentar la autoconfianza y la autoestima, promueve las características sanas de las personas para ir superando las condiciones adversas con las que se ven confrontadas en el transcurso de sus vidas.
Otro hecho fundamental de la mediación, recae en la importancia que traslada a reflexión, la cual va a ser fomentada a través de preguntas realizadas a cada una de las partes.
A través de estas preguntas, cada una de ellas reflexiona tanto, sobre su percepción y sentimientos, como aquellos que puede estar sintiendo la otra parte. Esto lo considero de gran interés, en tanto en cuanto es necesario conocer para poder saber la postura de la otra parte.
Una vez he destacado los rasgos más positivos de la mediación, así como la gran validez de la misma, me gustaría resaltar la dificultad de llevar un proceso de mediación. Por ejemplo, se ha de motivar a las partes para que éstas vean la utilidad de la mediación, posibilitando con ello el desarrollo de las sesiones, sin llegar a pensar en el abandono.
Desde su generalidad, podríamos decir que sirve para fomentar nuevas habilidades interpersonales o mejorar las ya existentes, con el fin de que capaciten a las personas para actuar en un futuro de forma autónoma a la hora de enfrentar un problema. De este modo, vemos que la mediación puede ser una especialización dentro del ámbito de la educación social.
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