En un principio la atención que se le daba a este colectivo, se restringía al internamiento en manicomios, que tenían aspecto de centros penitenciarios.
En lógica con esta apariencia, se trataba de una institución que constituía un cajón de sastre, pues allí internaban a cualquier persona que tuviera conductas que no interesaban para la sociedad del momento (prostitutas, alcohólicas, etc.). Servían por tanto, para un control social.
Con el proceso de cambio social, también sucedieron transformaciones en la atención a personas con enfermedades mentales.
A través de la reforma psiquiátrica, se pretende romper con el movimiento anterior, que llega a llevarse a la práctica a finales de la 2ª G.M. (S.XX), implantándose un modelo de salud mental.
Son dos grandes rasgos los que caracterizan este nuevo modelo de atención:
- Se trabajan desde dos vertientes: la sanitaria y la social.
- Instituciones integradas en la sociedad, no aisladas.
Son muchas las enfermedades sobre las que se podría tratar, si bien, las que más me
han llamado la atención han sido la esquizofrenia y los trastornos de personalidad.
En relación a la primera, destacar que se trata de personas con graves deterioros cognitivos y comportamentales, algo que pudimos comprender, a grandes rasgos, a través de una dinámica muy ilustrativa, que reflejó de forma clara las dificultades que a éstas se le plantean en su día a día.

Dentro de esta patología, encontramos la esquizofrenia paranoide, donde la persona tiene alucinaciones, los colores se le intensifican, etc. Se debe añadir, que es la más común.
Y por otro lado, algo que caracteriza a las personas con trastornos de personalidad, es que no saben adaptarse a las diferentes situaciones que se le presentan en su vida diaria. Por ello, actúan de la misma forma, indistintamente del lugar en el que se encuentren.
El perfil de persona que puede desarrollar una enfermedad de este tipo, es universal, lo que quiere decir que cualquiera puede llegar a tenerla si se dan la congruencia de diferentes factores de riesgo que lo provoquen, siendo muy importantes los ambientales o sociales.
Por todo lo dicho hasta hora, podemos entender que este colectivo es objeto de intervención educativa, aunque se ha de tener en cuenta en todo momento, la gravedad de la enfermedad, que va a determinar su posibilidad o no. Y en que caso de sea posible, ¿cuáles podrían ser nuestros objetivos?:
- Fomentar habilidades sociales, valiéndonos del empleo de la comunicación. Como se ha desarrollado desde “Radio Califata”, donde se les da voz a este colectivo, lo que es muy importante a nivel terapeútico.
- Promover su autonomía
- Fomentar su integración
Todo esto dentro los límites que la propia enfermedad imponga en cada caso.
Haciendo referencia a la última parte de la presentación, decir que ésta consistió en la ilustración de diferentes artistas que aún teniendo algún tipo de patología de este tipo, pudo ser reconocido socialmente por su trabajo.
En este sentido, podemos entender que estas personas, puede ser igual de valiosas que otras, pues además del mérito por ganar, tienen que luchar por llevar su enfermedad de la forma más saludable posible, para que ésta no impida su desarrollo vital.
Entre los diferentes autores presentados, señalaría las obras de dos de ellos:
- “El grito” de Munch: a pesar de conocer esta obra, ignoraba la historia que detrás de ella se encuentra. En relación a la misma, me gustaría señalar la explicación que este autor hizo sobre la situación que refleja el mismo: “Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza”
- “La noche estrellada” de Van Gogh: esta es una obra que siempre me ha gustado y a pesar de ello, nunca he sabido de dónde procedía. Ahora he sabido que el cuadro muestra la vista exterior durante la noche desde la ventana del cuarto del sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, donde el autor se recluyó hacia el final de su vida. Sin embargo, la obra fue pintada durante el día, de memoria.

Y además, sobre esta sección, voy a mostrar una frase de “Don Quijote de la Mancha” que me ha dado mucho que reflexionar. No la recuerdo textualmente, pero venía a decir que lo importante no era hacerle ver a Don Quijote si lo que veía se trataba de gigantes o de molinos de viento, sino hacerle ver que lo necesario era seguir cabalgando (dejarlos de lado, no prestarles atención) y no luchar contra ellos.
Esto es algo muy importante, pues deja ver que la persona con enfermedad mental puede seguir adelante, es decir, puede llegar a comprender que sus visiones son sólo eso, y que por tanto, no forman parte de su realidad.
En último lugar, me gustaría hablar sobre la integración de las personas con enfermedades mentales, en el mercado laboral.
José María Sánchez Monge, presidente de la Confederación de federaciones y asociaciones de personas con enfermedad mental y a sus familiares en España, habla de este hecho como un factor estabilizador e integrador que identifica a las personas como ciudadanos, como elementos activos de una sociedad. Por ello, una de sus principales líneas de trabajo es esta, que en el año 2009 se tradujo en 23 personas con enfermedad mental trabajando.
No obstante, las personas con trastorno mental acceden en su mayor parte a trabajos de baja cualificación y generalmente tienen una baja remuneración, lo que les impide alcanzar autonomía familiar y la independencia económica.
Buenas Almudena, sigo con el problema de no poder cambiar el formato del texto, porque se me junta todo y es imposible su lectura.
ResponderEliminarSaludos